Docente Jorge Villanueva participó en “Identidades, VIII Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama”

1/12/2022

Entre el 1 y el 8 de octubre, Jorge Villanueva, nuestro docente del Departamento Académico de Artes Escénicas, participó en “Identidades”, la octava edición del Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama.

Este 2022, Identidades Festival puso en valor las lenguas indígenas por medio de espectáculos de teatro, danza, instalaciones visuales, espacios de formación y tinkuy (espacios de diálogo) en San Pedro de Atacama y Antofagasta, Chile.

Jorge Villanueva estuvo a cargo del seminario “La pulsión interna en la presencia escénica”, una experiencia en la que cada participante logró entender el proceso de pulsión interna que se expresa en el exterior, fundamental para el trabajo actoral. El seminario se desarrolló durante ocho horas entre el lunes 3 y martes 4 de octubre y contó con 25 participantes.

Conversamos con Jorge Villanueva sobre su participación en Identidades Festival.

¿Cómo fue su experiencia al participar durante el VIII Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama?

Este festival ya tiene ocho ediciones, en esta edición el eje central ha sido la reflexión sobre las lenguas en peligro de extinción. Participaron muchos grupos, estos presentaron sus obras de teatro, sus problemáticas y su cultura viva. Antes de iniciar cada función el llamado introductorio se presentaba en cinco lenguas diferentes, el quechua estaba incluido, la voz grabada en quechua era de Augusto Casafranca, de “Yuyachkani”.

Todas las mañanas sucedía el “Tinkuy”, un encuentro al aire libre, donde nos sentábamos en rondas, el grupo invitado principal compartía parte de su cultura y lo que había sido el proceso de su obra. Por las tardes había un compartir y todas las noches, una presentación de teatro. Algunas mañanas se realizaron seminarios, yo estaba a cargo de uno.

El grupo “La Huella Teatro”, propulsor del festival, hace teatro con títeres y máscaras. Presentó su obra de marioneta para niños “Porque todos los perros buenos son negros”, trata sobre un perro que acompaña a su dueña, anciana, a cruzar al otro lado, cuando esta muere. Según el mito, se puede pasar al descanso eterno en el lomo de un perro negro.

Además, en el festival estuvo invitado el grupo peruano de teatro “Yuyachkani» con “Adiós Ayacucho”. Esta obra impresionó mucho, ya que trata sobre las desapariciones, un tema muy recurrente en la historia de nuestros pueblos.

En el cierre del festival hubo una presentación de danza contemporánea de un coreógrafo originario mapuche. Fue conmovedor porque en la danza había lo que ellos llaman papai, que es una anciana, ella se ponía al centro a cantar música originaria y alrededor de ella estaban los bailarines. Ella tenía una presencia increíble, a pesar de no ser ni actriz ni bailarina.

En general, fue un festival muy emotivo. Es muy emocionante ver como las culturas originarias, esas lenguas que no están muertas, de pronto se entrecruzan con culturas occidentales, como somos nosotros. Es importante no olvidar que venimos de una civilización que tiene muchas mezclas y negar eso es negar nuestra identidad.

¿Cuál consideras que es la importancia de la existencia de festivales como estos?

Además de todo el valor del festival también es importante el intercambio activo a través de distintos ejes, a más intercambio se crea una dinámica e interacción, así se va creando una red latinoamericana de arte escénico por medio de nuestros pueblos.

Estoy agradecido con el Departamento Académico de Artes Escénicas por su apertura, por permitir que los profesores tengan esta movilidad, lo que genera experiencias para transmitir a los estudiantes.

¿Cómo fue su experiencia dictando el seminario “La pulsión interna en la presencia escénica”?

Fue maravilloso porque no tenía idea del público que iba a tener, propuse el tema y no sabía si el mismo Festival iba a difundirlo a la comunidad entera o solamente a artistas escénicos. Me preguntaron si debe tener algún tipo de filtro y cada vez soy más de la idea de que no deben haber filtros, sobre todo porque es una experiencia corta.

El público fue mixto, artistas escénicos en su mayoría, el auditorio del taller fue en un colegio. El convenio con el colegio era que los escolares podían entrar al taller, entonces al principio mi prejuicio fue cómo manejar a los cuatro chicos del colegio con los artistas escénicos. Al final, todos acogieron a los escolares, ellos eran entregados y puestos a cada uno de los ejercicios. Fue un aprendizaje para mi porque esa heterogeneidad hizo más valioso el seminario.

Fueron dos sesiones, hicimos mucho trabajo físico y con la palabra. El tema del taller era la presencia escénica. La lección es que entre más heterogéneo el grupo es más interesante. Mi apuesta ahora es por abrir los espacios, el grupo se potenció con la presencia de estos escolares.

Seminario “La pulsión interna en la presencia escénica”

¿Cuáles cree que fueron los principales retos?

El principal reto ha sido que se queden con algo valioso, por más pequeño que sea, creo que se ha cumplido y me alegra muchísimo por el espacio comunicativo en tan breve tiempo.

¿Qué es lo que te llevas del festival “Identidades”?

Me llevo un encuentro que va a repercutir en el futuro por lo que transmitiré a mis alumnos y por las redes que se están creando porque quiero que el Departamento Académico de Artes Escénicas tenga interacción con ellos. Me llevo mucho aprendizaje, reflexión profunda acerca de nuestras identidades como latinoamericanos pues somos fruto de un constante encuentro de culturas. Que haya siempre movimiento, invitaciones a que vengan, porque solo abriendo la mirada vamos a crecer y ser mejores seres humanos,

¿Deseas agregar algo más ?

Redondear la idea de que la cultura popular es una fuente de sabiduría. No debemos perder la articulación con los saberes de lo popular. Ser un admirador de nuestra cultura y de las otras culturas porque hay mucha sabiduría.